18 de agosto de 2009

Beer in Berlín


BERLÍN



El año pasado inexplicablemente me fui de esta ciudad con una decepción terrible.

Este año he visitado más sitios, he andado más, he salido más, he disfrutado de esta ciudad.
La catedral, el río, el muro, la puerta de Brandemburgo, el monumento al Holocausto, las pizzerías, los mojitos, los cafés en la plaza de París, el metro, el tranvía y el coche de San Fernando ante todo, un ratico a pie y otro andando.


Pero no todo se queda en la ciudad. Se queda en cada momento del día, fuera y dentro del hostal. A la noche disfrazados, en la discoteca Matrix (la misma del año pasado pero con varios pisos cerrados..), en la pizza de un metro...


Tenía calor. Puerta de la Catedral, después de comer en un restaurante a la orilla del río Spree. DIOS! Una fuente..

Y voy.

A la fuente, claro está. A meter aunque sea los pies.

Y..¿qué me encuentro ahí?
A un niño de Pamplona. Toma ya. Con su respectiva familia. No callaba..qué máquina de hablar..

Y cuando caía la noche, te miraba. Y me dormía con tu imagen. Siempre esperando, memorizando tu piel. Contando tus escalofríos, tiritando a una eternidad de ti. A dos camas, a una litera, a una sábana de separación.

Días de locura, días de intensidad intentando no volverme loca por tu culpa. Aunque tú no quieras, aunque yo lo desee, aunque me pises, aunque me odies, aunque no entiendas que yo esto no lo he buscado. Pero, inexplicablemente estoy contenta con el resultado.



3 comentarios:

*leyre* dijo...

mohitoooooooooooooooo!!!
Dos camas para 4 bocas.....
besoooo

Isabel dijo...

y dos bocas unidas y dos sueltas buscándose, pero no hay luz..y no se encuentran..

En el 5º Anillo de Saturno dijo...

ya se encontrarán! seguro